
Música: Enrique Rodríguez
Letra: Carlos Goicoechea
Muchachos, háganme caso; les habla quien lo ha pasado: el amor da para todo... menos para ir al mercado. Procuren vivir la vida antes de estar jubilados que, cuando no tengan dientes, ¿para qué quieren asado? Yo quiero ser Juan Palomo yo me lo guiso, yo me lo como... Mas solo mejor se está; con menos bulto, más claridad... Son muy buenos los amigos mientras uno abone el gasto, mas si se funde critican que «¿por qué gustaba tanto?» Aunque confíen del gato, cuelgan la carne bien alto Y... ¡sueño pídanle a Dios que donde dormir no falto! De la injusticia del mundo en la abeja ejemplo tomen: está siempre haciendo miel... y es otro el que se la come. No escuchen a la mujer que del marido anda hablando hay quien llama flaco al pollo... pero lo está desplumando. De apariencias no se fíen que el lujo no siempre es rango y la lombriz que más brilla es la que vive en el fango. Si han de ser fuertes, no traten gente de corazón blando: que, andando mucho entre ovejas, el toro sale balando. Si a enamorar se dedican no anden con ropa gastada: ¿Qué va a pescar el anzuelo si no le ponen carnada? Triunfa en fútbol y en amores el que ataca decidido: no se ganan con gambetas ni un corazón ni un partido... No se alegren cuando Boca los puntos deja en la cancha siempre a ese dulce lo amarga la sombra de la revancha... Y si le hacen muchos goles, el desquite es más grandote cuanto más violento el golpe más fuerte será el rebote... No sufran cuando un suplente a la estrella ha reemplazado que, a lo mejor, es la salsa superior al estofado. Y antes del fin no padezcan, ni nunca, antes del fin, rían... ¡Si habré visto errar penales cuando el gol ya se aplaudía!
