
Música: Antonio Rodríguez Martínez
Letra: Antonio Rodríguez Martínez
Yo tengo una bicicleta que costó 2.000 pesetas y que corre más que un tren. Por la tarde yo me monto, y más ligero que un rayo, voy a lucir este cuerpo por la Avenida de Mayo. A Palermo muy temprano, los domingos suelo ir, y se quedan embobados muchos ciclistas que hay por ahí. Las bicicletas son muy bonitas y las montan en pelo, las señoritas; por cierto que hay mil discusiones, porque han de llevar faldas o pantalones. Los sombreros a la moda, que ahora llevan las señoras son una barbaridad. Tienen todos grandes cintas, y luego la mar de lazos, con plumas de pavo arriba y plumas de pavo abajo. Y al pobrete, que en un teatro le toque detrás estar, si quiere ver las funciones una siestita se puede echar. Porque hay sombreros, de algunas damas, con lechugas y coles, troncos y ramas. Y con jilgueros y con canarios, con palomas y loros y campanarios. En la época presente no hay nada tan floreciente como la electricidad. El teléfono, el micrófono, el tan sin rival fonógrafo, el pampirulíntintófono, y el nuevo cinematógrafo. El biógrafo, el caustígrafo, el pajalacaflunchincófono, el chincatapunchincógrafo y la asaúra hecha con arroz. Todos estos nombres y muchos más, tienen los aparatos de electricidad, que han inventado desde hace poco, con idea que el mundo se vuelva loco. Este tango fue difundido por Ángel Villoldo en nuestro país y registrado por él. Sin embargo no es una obra de su autoría.
