
Música: –
Letra: Adolfo Vaccaro
Yo te he visto caminar las baldosas de mi barrio y aunque me creas otario no me gusta chamuyar pues no es de hombre alardear las cuentas de mi rosario. Pero voy a hablarte a solas, mistonga grela raída que yo sé de tu caída, de tu pasarela en bolas cubierta con rala estola que al bardo el cuerpo convida. Mas no te voy a negar que cuando eras bambina te creían buena mina los muchachos de la pieza que hablaban de tu belleza y que te sabían fina. Y cuando al barrer coqueta la vereda del convento hasta a tu viejo contento se le hacía la croqueta pensando que así, paqueta, ganarías su sustento. No le ha pifiado el destino que te vio partir de dique sin pensar en ese “a pique” que deparaba el camino y encontró en tu poco tino, fácil placer de repique. Conociste la manera de ganar biyuya pronto agitando igual que un trompo a tu cuerpo como norma, utilizando tu sorna lo curraste a más de un tonto. Hoy quien te viera más vieja de vuelta en el conventillo con quien juega de yuguillo haciéndote de pareja escuchando de tu queja que es sólo un cafiolo pillo. Otra vez firme en la brecha te sabés abrir de patas revoleando la alpargata, pero ya de mina hecha a quien se le mojó la mecha por ser una mala gata.
