
Música: Javier González
Letra: Raimundo Rosales
Caravana de miserias y de culpas, mil excusas bajo sellos y membretes, no hay más tiempo para Clara que cocina madrugadas para pibes sin milagros en la frente. Ella sabe que la panza ya no espera y se hartó de los discursos y los versos, a la vida, dice Clara, se la asalta por la espalda arrancándole los besos que son nuestros. Cada mañana, Clara, le dibuja una sonrisa al cucharón y comete la imprudencia de gritarle a su conciencia que es posible hacer del mundo, uno mejor. Y se recuesta, Clara, en los ojos de los pibes y su amor despejando el cielo oscuro, patoteándolo al futuro con caricias de barriada y comedor. Mediodía con un plato de polenta, para Clara la polenta es un aliado que se cuela por las venas de esos pibes que la esperan transformando lo imposible en lo deseado. Caravana de miserias y de culpas y una isla que hace punta en el desierto; un rumor en cada esquina y un país lleno de islas que acarician con el puño bien abierto.
