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Letra: Otilia Da Veiga
La rinoplastia fue por narigona, porque tenía prominente el naso. Con las lolas escasas, por si acaso las podía enmendar: la silicona. Como el trasero chato desentona me la jugué sin grupo ni escolaso y con la calma del que fuma un faso me banqué el bisturí, lo más campeona. Después me puse lentes de contacto azules, verdes, según fuera el caso. Y hoy me pulo la piel cada seis meses, uso crema importada,-por el tacto- y me siento una diosa del Parnaso aunque viva batiendo estupideces.
