
Música: Julio Navarrine
Letra: Alfredo Navarrine
Sí, mi amigo, estoy llorando, no se ría ni se asombre. Desgraciado de aquel hombre que no ha llorado una vez. No crea que estoy borracho, si usted supiera mis cosas, tan tristes y dolorosas, no se reiría, tal vez. Qué saben, ni el mundo, ni la gente si yo tuve esposa y dos hijitos, y si los dejé por los malditos hechizos de una mujer fatal. Usted nada sabe, ni le importa, si mi burla resultó sangrienta, si por vengar alguna infame afrenta yo fui a la cárcel y ella a un hospital. No se ponga tan serio, mi amigo, que lo que le digono tiene valor. De la cárcel se sale, y un día también yo salía y eso fue lo peor. Como el ave que vuelve a su nido. y lo halla destruido sin saber por qué, volví al mío y estaba desierto, mi esposa habia muerto, mis hijos no sé. Oiga, amigo, hoy entre sueños he visto a mis dos hijitos tendiéndome sus bracitos, como pidiéndome pan. Y total, usted qué sabe, si es verdad lo que le digo, seque esos ojos, mi amigo, que si lo ven se reirán.
