
Música: Lía Acuña de Andreoni
Letra: Juan Velich
En el barrio de La Boca, donde mi suegra vivía, un perrito, noche y día, no cesaba de ladrar. Se llamaba Garibaldi pero al fin perdió la vida y mi suegra en despedida esto se puso a cantar: Se le vero que le morto Garibaldi... ¡Pum!... ¡Garibaldi!... ¡Pum!... ¡Garibaldi!... Se le vero que le morto Garibaldi... ¡Pum!... ¡Garibaldi!... ¡Ja! ¡Ja! ¡Ja! Una mañana a mi suegra, al salir del conventillo, la mordió cerca ‘el tobillo y la hizo desmayar. Por eso es que alegre canta por la muerte del cuzquito, y desde el grande al chiquito la suelen acompañar. Garibaldi era una fiera no respetaba a la gente, era un perro prepotente, que hasta mordía al patrón. Y al saberse la noticia de su muerte prematura todo el barrio con locura hoy le canta esta canción:
