
Música: Antonio Cacace
Letra: J. G.
¿Tú no crees Rayito de Sol, que en ti la dulce luz de tu mirada de amor, tiene para mí inocencia y candor? ¡Divino Rayito de Sol, en mí la dulce calma huyó, tú la turbaste desde el día que te vi con pureza de tu amor! En tu boquita roja y fresca, saciar mi sed, con delirio, yo quisiera. Y con tu amor, mi vida gustoso diera, en un sopor de dulzura y de dolor. ¡Pero jamás la luz de tu mirada, de mí apartés, mi divina noviecita, porque hay en ti la inefable miradita, que es de mi alma crisol, ¡mi Rayito de Sol! Te vi y te amé, no sé porqué, y esta pasión que hay en mí, la despertó la beldad que hay en ti al colorar tu rostro de arrebol. ¡Tú no sabrás, mi bien, jamás, todo el amor que sé guardar, porque ante ti nunca podré expresar esta pasión, mi Rayito de Sol!
